Hace algunos años mientras vacacionaba en un pueblo mágico de México y apenas conocía de Constelaciones Familiares, una marchante se acercó insistentemente a venderme un objeto, su actitud me pareció normal, finalmente yo caminaba por un mercado de artesanías y cada uno de los artesanos se esmeraba por vender sus productos.
Lo que esta señora vendía eran mini cuadros enmarcados en plata; tenía una mesita sobre la cual había una veintena de estos, todos con distintas frases y formas. El que ella puso en mis manos decía: “Cuida el orden y el orden te cuidará a ti”. Dentro de todos los que ofrecía a mí me ofrendó justo ese.
Cuida el orden y el orden te cuidará a ti
Encontrar el lugar correcto en mi familia de origen, en mis relaciones personales, en mi trabajo, en la sociedad a la que pertenezco ha sido todo un viaje de comprensión.
En ese sentido Constelaciones Familiares ha proveído mi camino de entendimiento, poniendo luz sobre las lealtades inconscientes acuñadas en el amor a mis padres y las implicaciones sistémicas en las que me asumí como restablecedora del equilibrio.
Dejar atrás las pretensiones de mi control es reconocer que el Orden Universal tiene mejores planes para mí. No ha sido sencillo pero la comprensión de mi historia familiar ha facilitado todo.
Como resultado he obtenido un flujo de vida más armónico. No hablo de perfección o ausencia de problemas. Me refiero a aprendizaje, comprensión y crecimiento de cada evento de mi vida.
He aprendido a Cuidar el Orden y como resultado el Orden ha cuidado de mí.

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